Diez años creciendo con espacio para mucho más
Una idea poco convencional que nació para quedarse
Trastering no nació de un plan perfecto, nació de una necesidad real, una
oportunidad bien leída y una visión valiente. Arnaud Ripert y Cecilia
Rimoldi, con una amplia trayectoria en el sector del self-storage, decidieron apostar
por un modelo poco convencional en aquel momento: el uso de
contenedores marítimos como sistema de almacenaje.
La idea había empezado a tomar forma en Francia con la marca Gardetout,
fruto de la colaboración con antiguos competidores noruegos. La ventaja era
clara: los contenedores ofrecían una solución más segura, más práctica y
escalable sin depender de grandes inversiones ni estructuras tradicionales.
Inspirados en modelos del norte de Europa, Arnaud y Cecilia adaptaron el concepto
a una versión moderna, sostenible y accesible: centros en ubicaciones
estratégicas, reservas online 24/7, atención personalizada, precios 100% transparentes y
un firme compromiso con la eficiencia energética y la sostenibilidad.
De contenedor a contenedor, paso a paso hasta ganar confianza
En 2015 abrieron su primer centro en Gavà. Sin apenas recursos, fueron ellos mismos
quienes instalaron los contenedores, hacían las visitas, atendían llamadas y barrían
los pasillos.
"Yo nunca había vendido nada, soy arquitecta, pero estaba segura de lo que ofrecía era mejor, y la gente lo veía también", recuerda Cecilia.
Los inicios no fueron fáciles. Conseguir licencias, explicar el modelo, vencer
prejuicios… Pero también hubo alegrías: los primeros clientes llegaron
pronto y confiaron. Muchos de ellos siguen desde entonces confiando en
Trastering.
Cada contenedor nuevo no solo sumaba espacio, sumaba confianza en un modelo que
demostraba su eficacia día a día.
Retos reales, aprendizajes auténticos
Poner en marcha un modelo diferente conllevó más que esfuerzo operativo: también supuso
romper barreras mentales y administrativas.
Uno de los principales desafíos fue el desconocimiento del modelo por parte
de clientes y ayuntamientos. Al tratarse de un sistema distinto al trastero tradicional,
costó que se entendiera su funcionamiento. La burocracia también jugó en contra:
"Como no teníamos la licencia para hacer el rebaje de la acera, aparcábamos nuestro propio coche
delante del centro y para asegurar el acceso para los clientes", recuerda Arnaud.
También hubo que derribar muchos prejuicios sobre los contenedores.
"Muchos
se imaginaban contenedores oxidados en una campa perdida. Pero nuestros centros están bien
ubicados, y los contenedores son todos nuevos, impermeables, resistentes y seguros".
Otro reto importante fue mantener la convicción de no entrar en la guerra del precio bajo.
"Queríamos ofrecer un servicio mejor, no más barato. Y eso ha supuesto crecer más despacio, pero con solidez"
Cecilia resume muy bien lo vivido. Al principio, ella misma se sorprendió al descubrir esa
faceta comercial que no sabía que tenía. Pero fue precisamente esa cercanía, esa convicción
en el producto y en el modelo, lo que hizo que muchas visitas acabaran en clientes:
"Yo, que nunca había vendido nada, me sorprendí de lo fácil que era cerrar ventas. Porque si
crees en tu producto, lo transmites"
Y Arnaud lo completa con una de esas frases que definen una filosofía de negocio:
"Nunca nos han robado en 10 años. Tocamos madera, pero la seguridad no es un eslogan,
es un compromiso".
Un modelo que evoluciona, pero no se traiciona
Hoy, Trastering es una red de centros en crecimiento constante. Más
ciudades, más tamaños, mejores servicios. Pero la esencia sigue intacta: ofrecer soluciones
reales de espacio con tecnología sencilla, accesible y segura.
La innovación ha sido clave: reservas online en menos de tres minutos,
control de acceso automatizado por llamada perdida, videovigilancia 24/7, horarios
restringidos para prevenir usos indebidos y candados de máxima seguridad incluidos.
También hay mejoras menos visibles, pero igual de importantes. Un ejemplo claro es la
instalación de lavabos en los centros, algo que no exige la normativa pero
que muchos clientes, sobre todo autónomos que pasan todo el día fuera, agradecen
enormemente. La idea nació tras leer una reseña y escuchar a quienes usan
su almacén en Trastering cada día.
"Nos lo pidieron, lo entendimos… y lo pusimos. Porque si algo define nuestro crecimiento, es
escuchar y mejorar desde lo que viven nuestros clientes"
Todo está pensado para facilitar la vida de quien necesita espacio, especialmente
profesionales y empresas del sector servicios que
valoran la accesibilidad, la seguridad y la rapidez.
Historias que caben en un contenedor (y en diez años de vida)
En diez años caben muchas historias. Mudanzas que marcan un cambio de etapa. Emprendedores
que necesitaban espacio para arrancar. Familias en reformas. Autónomos que por fin
encuentran un lugar donde guardar sus herramientas sin miedo a robos ni multas por aparcar.
"Cada objeto que se guarda tiene un valor emocional. Una foto, un mueble, una herramienta...
puede no significar nada para otro, pero para el dueño es su tesoro. Y nosotros nos sentimos
responsables de cuidarlo como tal", dice Cecilia.
Las reseñas, las recomendaciones, las visitas que acaban en un "me quedo"... todo habla de un
modelo que funciona porque está pensado con cercanía, sin artificios.
Espacio para seguir innovando: lo que viene ahora
Trastering no se detiene. La mirada está puesta en seguir creciendo de forma
sostenible: nuevas ubicaciones, mejora continua del servicio, automatización de
procesos y escucha constante de lo que necesitan los clientes.
Este mismo mes, se han abierto un nuevo centro en Móstoles, una
ubicación estratégica que refuerza la presencia en la Comunidad de Madrid y responde
a la creciente demanda de espacio flexible, seguro y accesible para empresas,
autónomos y particulares.
El objetivo no es ser los más grandes, sino los más útiles.
Convertirse en ese espacio que hace la vida un poco más fácil en momentos de cambio,
de crecimiento, de reorganización o de impulso.
Volver al principio, diez años después
Hay hitos que no se planean, pero que parecen escritos a medida. Justo diez años después de
abrir el primer centro de Trastering en Gavà-Castelldefels, ese mismo
espacio ha tenido que ampliarse. No por nostalgia, sino por necesidad: la demanda
creció tanto que ya no bastaba.
Volver a Gavà es volver a donde todo empezó. A los días de visitas
personales, llamadas atendidas por Arnaud y Cecilia, a los primeros clientes que aún siguen.
Y también es mirar hacia adelante, porque ampliar ese centro significa que lo que
nació como una idea poco convencional ha echado raíces profundas.
"Hemos ampliado Gavà justo antes de cumplir los 10 años. El primero ya no
nos alcanzaba… y eso, sinceramente, es algo de lo que estar muy orgullosos".
Esta ampliación simboliza lo que Trastering representa: un modelo sólido que crece
sin traicionar sus valores, con la confianza de quienes lo han hecho posible
desde el primer contenedor.
Un proyecto que nace para ser libre
Detrás de cada centro, cada sistema de acceso o cada reserva online, hay una idea de fondo
que sigue guiando todo:
"la Libertad"
Durante la entrevista, Arnaud recordaba cómo cambiaron la razón social de la empresa a
Liberty Containers SL. No era casual. Surgió en plena pandemia, en un
momento en que lo que más faltaba era precisamente eso: libertad de movimiento, de decisión,
de espacio,
"libertad para vivir"
"El COVID fue muy duro. Para mí fue horrible ver que las mascotas podían
salir y mis hijos no. Eso nos marcó. Lo que queríamos construir con Trastering era una forma
de dar libertad real a las personas".
Esa visión no se quedó solo en lo personal. También se trasladó al diseño del servicio, a la
forma de trabajar y al enfoque del producto. Porque para Arnaud, uno de los grandes regalos
de este proyecto ha sido poder desarrollar su parte más creativa dentro de
la empresa: desde el producto hasta la tecnología, pasando por cómo mejorar la experiencia
de los usuarios.
"A mí me gusta crear, imaginar soluciones. Lo que realmente disfruto es
pensar cómo podemos hacer esto mejor. Este proyecto me ha dado esa libertad, dentro de la
empresa".
También para Cecilia, Trastering ha sido un proyecto transformador a nivel personal.
"Yo por mi formación nunca pensé que iba a ser empresaria. Y ahora lo soy,
estoy muy contenta… y, sobre todo, me ha dado mucha libertad aunque trabaje muy duro".
Una libertad que no solo tiene que ver con horarios o decisiones, tiene que ver con la
posibilidad de construir algo propio, con impacto real y humano. Un espacio
que no solo guarda cosas, sino que abre caminos.
En el fondo, Trastering no solo quiere ofrecer espacio: quiere ofrecer
oportunidades, flexibilidad y la sensación de que,
incluso en los momentos de caos o cambio, hay un lugar donde las cosas se ordenan y
están seguras. Donde uno puede respirar, pensar y volver a empezar.
Gracias por formar parte de este espacio compartido
Trastering no solo guarda cosas. Guarda proyectos, transiciones, historias,
ilusiones, recuerdos y emociones. Detrás de cada reserva hay una necesidad
real, y delante, un equipo muy profesional y comprometido.
Hoy, diez años después del primer contenedor, seguimos creyendo en lo mismo:
que el espacio importa, y que ofrecerlo con honestidad, seguridad y cercanía es nuestra
forma de aportar valor.
¡Gracias por ser parte de esta historia!
Y si en este momento estás empezando tu propia historia, creciendo o simplemente necesitas un
poco de espacio, estamos aquí para ayudarte.
Blog Trastering