Trabajar en una oficina compartida tiene muchas ventajas: es flexible, económica y te permite rodearte de otros profesionales. Pero hay algo que suele pasarse por alto hasta que empieza a estorbar (literalmente): el espacio. ¿Dónde guardas todo lo que no necesitas para tu actividad diaria sin invadir zonas comunes ni dar mala imagen? Si vas cargado cada día con herramientas, material promocional, carpetas o muestras, esta lectura es para ti.